2012-2014 “Juventudes, movilidad social intergeneracional y cambio histórico. Aproximaciones desde un estudio de caso en el tercer cordón del GBA”
Proyecto UBACyT 20020100300083
Dentro de los múltiples efectos de las transformaciones de los últimos 30 años, la crisis de oportunidades de movilidad social intergeneracional ha sido uno de sus más notorios efectos, en una sociedad , la argentina, que se había caracterizado por exhibir una movilidad ascendente importante de sus capas obreras y medias, y que había beneficiado particularmente a los jóvenes. En este sentido, cabe preguntarse por los cambios y perspectivas de movilidad social intergeneracional. Su literatura se aboca al estudio de las diferentes oportunidades de vida, entre “padres/madres” e “hijo/as” (Santos, 2009). Para hacerlo, el análisis se centra en discernir la correlación que existe entre el status socioeconómico de los padres y el status del hijo a lo largo de la vida, a partir de la selección de una serie de factores, tanto adscriptivos como de logros, particularmente asociados a determinadas condiciones materiales y simbólicas que estaban presentes en el hogar de origen de una persona: el nivel educativo de los padres (Jorrat, 2009; Torche, 2010); la inserción ocupacional de ellos (Boado Martinez, 2008; Santos, op cit), el género del principal sostén del hogar (Gómez Rojas, 2001); la etnia (Franco, León y Atria, 2007). Estos diferentes factores son los que actúan, de manera correlacionada, en el status socioeconómico que logre una persona a lo largo de su vida. A su vez, esto brinda insumos para explicar los cambios en la estructura social, sintetizando cambios complejos en explicaciones profundas pero parsimoniosas En forma embrionaria varias investigaciones han tratado de forma colateral la relación entre el recorte de un segmento etáreo denominado juventud
Existe cierto consenso en definir a la juventud como una etapa de transición entre la adolescencia- minoridad y la adultez. Este consenso es, sin embargo problemático, ya que desde una perspectiva de tipo estructural, encontramos muy difícil hablar de la juventud como un todo homogéneo que puede englobarse sólo por un criterio etáreo desconociendo que las diferentes clases sociales, géneros y etnias se entrecruzan dando lugar a muchas formas de vivir esa transición. Razón por la que se puede hablar de diferentes juventudes (Margulis y Urresti, 2000); en diferentes enclaves territoriales (Urresti, 2000; 2008, Cruz y otros, 2007, Reguillo Cruz, 2008), de diferentes escenarios de estratificación y movilidad que enmarcan diferentes transiciones (Savage y Egerton, 2000, Miranda y otros, 2009; Molina Derteano y Sanguinetti, 2009, Saintout, 2009) Así como, hay distintas juventudes y distintas transiciones y se puede hablar de crisis de las transiciones juveniles para referirse a las dificultades que encuentran cada vez más jóvenes de distintos segmentos para poder lograr alcanzar una relativa autonomía económica y ciudadana (Casal, 1996; y otros, 2006; Miranda y otros, 2008; OIJ, 2008) Así el trabajo de Weller (2007) afirma que
“cabe señalar que, durante el período reciente, la situación laboral de los jóvenes latinoamericanos se ha deteriorado otra vez. Esto obedeció a tendencias generales en los mercados de trabajo de la región, los que en medio de una fuerte volatilidad macroeconómica sufrieron un nuevo empeoramiento de las condiciones de empleo e ingresos. Contrariamente a lo que hubiese podido esperarse sobre la base de las hipótesis de las ventajas competitivas tecnológicas y organizativas de los jóvenes, no se observó una mejoría de su situación laboral con respecto a los adultos. Esto no significa que las expectativas eran completamente erróneas, pero sí que no corresponden al conjunto de jóvenes sino a grupos específicos (2007:34)
Este punto de partida es importante ya que como planteamos antes, busca problematizar las transiciones juveniles en el marco de una crisis de empleo general, y, que en lo que refiere al segmento juvenil, esta comprometida la movilidad social intergeneracional como indicara en un trabajo anterior. (2003) Ésta es una muestra que la situación del deterioro de un modelo de acumulación societal. Una juventud de sectores medio bajos y bajos, otrora obreros semicalificados y otras posiciones de baja o mediana calificación muy dependiente de la educación pública ha sido la más afectada (BID, 2005; Weller, op cit; 2007; Jacinto, 2004; Salvia 2008; y Molina Derteano, 2009) así como un particular segmento de cuentapropias emprendedores: los cuenta propia satisficer (Beccaria, 1997)
En este sentido, han confluido una serie de estudios de diversos grado, que han privilegiado el estudio de la esta problemática en el marco de la crisis del mercado laboral (Jacinto,2004; y Milenar, 2009; Abdala, 2009) , de las propias instituciones educativas medias (Filmus y otros, 2003, Tenti Fanfani, 2008, Dussel, 2009) y de la articulación entre ambos (Filmus y Calcar, 2009) Sin embargo, estos aportes no han problematizado “la transición a”, o mejor, dicho el proceso mismo de movilidad intergeneracional evaluando en que formas las transiciones juveniles se completan y que efectos arroja con respecto al punto de partida que sería el hogar de origen
Con el soporte metodológico de la escuela de Nuffield (Goldthorpe y Mills, 2008) , Savage y Egerton (1997; 2000) colocan la transición juvenil en una perspectiva del proceso de estratificación social. En un estudio en Inglaterra, definen un estrato de jóvenes adultos, y comparan dos cohortes de edad. La cohorte representa un momento de ingreso al mercado laboral, pero los autores observan la clase lograda cuando son jóvenes adultos con respecto a la de sus padres. Las dos cohortes son comparadas teniendo en cuenta un cambio estructural donde la economía de servicios y la proliferación de terciarizaciones han hecho perder peso relativo a las instancias de mérito individual, sobretodo considerando el logro educativo y cuestionan el modelo de logro de status:
“la habilidad medida [de muchas formas pero principalmente por el logro educativo] no produce movilidad. La movilidad en sí misma sólo es posible por los cambios estructurales , y la “habilidad” es simplemente una instancia de filtro que actúa distinguiendo a aquellos jóvenes de clase trabajadora que logran ascender de aquellos que no(…) Creemos que el mejor enfoque es conceptualizar esta movilidad ocupacional como un proceso relacional en el que los hijos de la clase obrera compiten con hijos de padres de clase media por puestos de clase media [en el sector servicios] antes que una competencia con los puestos de la clase obrera” (1997:648-49)
Estos autores suponen que los méritos son interpelables en el marco de un proceso de estratificación social en donde opera un cierre de las clases más altas, reduciendo el peso de las medias y obligando a gran parte de éstas y las obreras a “competir” por los peores empleos de las nuevas áreas más rentables (comercio y servicios, ante el retroceso de la manufactura. Para el caso británico, el cambio de orientación en las áreas de servicios supuso, iguales oportunidades de empleo, pero menores de ascenso para los jóvenes de hogares de clases trabajadora y de clase media baja.
En Chile, Torche y Wormald (2004) estudiaron diferentes cohortes de edad mediante diversas técnicas para una muestra nacional. Estas cohortes de edad fueron analizadas , entre otros métodos , por un método de path analysis. Los autores trabajan con tres cohortes de edad que representan distintos períodos históricos de entrada al mercado laboral. Si bien las diferentes franjas de edad pueden dar lugar a divergencias en los registros de logros, los autores ven que la cohorte más joven muestra una diferencia importante con respecto a las anteriores.
“Si comparamos la asociación a través de cohortes, encontramos que esta se reduce desde la cohorte de adultos mayores (edad 56-69) a la cohorte de adultos (36-55). La reducción es estadísticamente significativa lo que indica que la asociación clase de origen-clase de entrada al mercado laboral se reduce, es decir, los patrones de movilidad se hacen más flexibles y abiertos para la entrada al mercado del trabajo entre la cohorte de edad 56-69 y la cohorte de edad 36-55. Al avanzar hacia la cohorte joven (edad 24-35) encontramos que hay un ligero aumento de la asociación (movimiento hacia un sistema más rígido, menos abierto, donde la clase de origen determina mas fuertemente la clase de entrada al mercado del trabajo). (2004:66)
Los autores dan cuenta de un mercado laboral más complejo para estos jóvenes lo que condiciona en forma inicial las posibilidades de alcanzar una razonable autonomía y, más aún de mejorar la suerte de sus padres. Producto de la llamada modernización, se observa que estos jóvenes tienen menos oportunidades relativas que sus antecesores y muestran más dependencia de las ventajas que pueda dar el hogar de origen en la forma de capital económica, cultural o social.
En Argentina, el estudio pionero de Gino Germani, observó que en la fase de desarrollo en que estaba el país, la movilidad estructural en Argentina era mayor que la circulatoria, por efecto mismo de la industrialización y la modernización del estado, de la expansión de la educación media y los trabajos de “cuello blanco” y revelo que dos o tres generaciones de jóvenes se beneficiaban con ese proceso, pero no estaba sentado sobre bases sólidas, sino que respondía a una extraña combinación de movilidad estructural y demográfica. (Germani, 1963) En los 80 y 90, Jorrat re-examina los supuestos de Germani observando que ahora, la tendencia era al revés y la movilidad circulatoria se imponía por sobre la estructural (Jorrat, 1986;1997) En sus últimos trabajos, Jorrat nuevamente pone en evidencia la importancia de los logros educativos y la de cierta tendencia del AMBA a exhibir patrones de movilidad similares a los de los países desarrollados (Jorrat, 2000; op cit) El trabajo de Kessler y Espinoza (2003) con datos de un área del GBA, señala que estarían ocurriendo dos procesos hipotéticos antagónicos: uno de movilidad ascendente vinculada al aumento del peso relativo de los puestos técnicos y profesionales y un polo opuesto, donde se concentran los procesos de pauperización y movilidad descendente dada la desaparición de puestos de obreros asalariados así como la de empleos públicos y su recambio por servicios informales o discontinuos generadores de empleos precarios e inestables.
Savage y Egerton proponiendo el estudio de cohortes de jóvenes adultos que han ingresado al mercado laboral en dos momentos: uno previo al cambio estructural y otro posterior; Torche y Wormald comparando diferentes cohortes de edad y, en consonancia con Weller, ubicando la “problemática juvenil” en un particular momento de las transformaciones estructurales en Chile y Latinoamérica; y Kessler y Espinoza , afirmando que se da una tendencia de polarización que resta oportunidades a los sectores medio bajos y bajos ante el proceso de desindustrialización. Nuestra propuesta se inscribe en estas líneas: estudiar la llamada crisis de las transiciones juveniles comparando dos cohortes de jóvenes adultos en una de las zonas que más ha sufrido el proceso de transformaciones estructurales: el tercer cordón bonaerense
Objetivos e hipótesis de la investigación
Adoptando una perspectiva de tipo estructural, se interpela el proceso de crisis de las transiciones juveniles en el marco de las transformaciones estructurales que han contribuido a la conformación de una matriz social y económica, en donde ni siquiera los últimos años de marcado crecimiento económico han contribuido a paliar efectos estructurales de desigualdad. En este sentido, la siguiente hipótesis operativa postula que, dada la orientación y la profundidad de las reformas operadas en el mercado de trabajo y en la estructura productiva, se plantea una crisis de la movilidad social intergeneracional que sería uno de los factores explicativos más fuertes de la crisis de transición juvenil de los sectores obreros y medios, quienes habían evidenciado los mayores patrones de movilidad bajo el régimen de acumulación pasado. El peso de esta reducción de oportunidades de movilidad no se distribuyo ni social ni territorialmente en forma homogénea. Siguiendo esta hipótesis general de trabajo, que por su amplio alcance no puede agotarse en un solo estudio. En este estudio exploratorio de caso, cabe plantearse las siguientes preguntas de investigación
(a) ¿En que medida, teniendo en cuenta el impacto de las reformas estructurales en barrios del tercer cordón bonaerense del GBA, fueron afectados los patrones de movilidad intergeneracional de dos generaciones de jóvenes adultos que se integraron al mercado laboral en los períodos 83-94 y 95-08? ¿Hasta que punto el efecto fue el mismo para las dos cohortes generacionales, teniendo en cuenta que el proceso de aplicación de las reformas no fue constante ni coherente en ambos períodos considerados?
(b) ¿En que forma fueron afectados los jóvenes provenientes estratos socio-ocupacionales que habían protagonizado los procesos de ascenso social intergeneracional del régimen de acumulación pasado: los cuenta propia satisficer y las clases obreras calificadas y jerárquicas vinculadas a la industria manufacturera? ¿Y, hasta que punto, en coincidencia con los diagnósticos de empobrecimiento, creció cuantitativa y cualitativamente un estrato marginal, cuyas chances de ascenso, que ya estaban comprometidas bajo el régimen anterior, se habrían reducido aún más?
Estos interrogantes nos sirven como guía para aproximarnos en forma exploratoria a los cambios que hubo en las oportunidades relativas de movilidad social intergeneracional, (sobretodo ascendente) y poder avanzar a una problematización estructural de las transiciones juveniles teniendo en cuenta que existe un importante vínculo entre los diagnósticos de crisis y vulnerabilidad juvenil y la reducción cuantitativa de oportunidades de movilidad ascendente y la relativa crisis de eficacia de los canales anteriores de movilidad ascendente como eran la educación y la industrialización masiva.
Tomamos como recorte histórico un período de profundas transformaciones en la estructura social y productiva , siguiendo así estudios precedentes que se han realizado en otros países que han vinculado los cambios de modelos de acumulación con las modificaciones en los patrones de movilidad social intergeneracional, sea de población joven (Savage y Egerton, op cit) o en general (Torche y Wormald, op cit ; Cortes y Escobar Latapí, 2007) Nuestro objetivo general es entonces dar cuenta de las formas en que se han dado estas transformaciones en dos cohortes generacionales de jóvenes adultos residentes en el tercer cordon del GBA.
Objetivos particulares
1- Explorar las condiciones de vida , trabajo, educación y vivienda de una muestra representativa del tercer cordón del conurbano bonaerense, comparando dos cohortes generacionales de jóvenes adultos que ingresaron al mercado laboral en dos momentos históricos diferentes pero sucesivos del período considerado (1983-2008)
2- Describir en forma empírica y detallada los cambios en la distribución de categorías socio-ocupacionales y de oportunidades relativas de 5 estratos socio-profesionales de las dos generaciones comparadas
3- Analizar la relación entre movilidad social intergeneracional , momento de entrada al mercado laboral , primer empleo y educación utilizando modelos log-lineales apara dar cuenta de la inter y/o independencia de esos factores
4- Explorar las representaciones e imaginarios en torno a la movilidad social ascendente intergeneracional en grupos de jóvenes adultos , cuyos padres hayan sido cuentapropia profesional y /o especializados, asalariados estables en grandes establecimientos , asalariados en negro o trabajadores marginales.